Salud e industria farmacéutica

Estadísticas y datos de mercado sobre la salud y la industria farmacéutica

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1946 el concepto de salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Estrechamente ligada a esta definición, surge la imagen de los sistemas sanitarios como la suma de todas las organizaciones, instituciones y recursos cuyas actividades están orientadas a mejorar la salud. Tanto si estas organizaciones, instituciones y recursos son responsabilidad del Gobierno (sector sanitario público) o de empresas privadas (sector sanitario privado), las principales funciones de cualquier sistema sanitario deberían ser, según la OMS, “la provisión de servicios, la generación de recursos, la financiación y la gestión”.


En el caso de España, el Sistema Nacional de Salud (SNS) se organiza en dos niveles de asistencia. En primer lugar, la Atención Primaria, que se centra en abordar los problemas de salud más frecuentes; y en segundo lugar, la Atención Especializada, que posee medios diagnósticos y terapéuticos más eficientes. Por su parte, el sector privado está constituido por multitud de empresas que ofrecen a sus clientes productos y servicios sanitarios ajustados a sus necesidades económicas. Entre las empresas que componen el sector sanitario privado nacional figuran nombres de la talla de Sanitas o FIATC así como varias empresas aseguradoras de la talla Adeslas, Axa o Mapfre.

Se tiende a pensar que los sistemas de salud de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo son los únicos que presentan deficiencias, sin embargo la crisis vivida en Europa recientemente ha puesto de manifiesto que la fragilidad del estado de bienestar puede afectar también a los países más desarrollados. En España, por ejemplo, el sistema sanitario se enfrenta a severas dificultades de carácter económico. Según datos recientes del 2015, factores como la inversión en innovación tecnológica y científica, la prolongación de la esperanza de vida, el envejecimiento poblacional o las enfermedades crónicas han contribuido considerablemente al crecimiento del gasto sanitario tanto por parte del sector público como del privado. Este hecho ha puesto de manifiesto la necesidad de implementar una serie de restricciones presupuestarias, entre las que se incluyen una importante reducción salarial en el sector hospitalario y un aumento progresivo del precio de los medicamentos.

Por otra parte, el sector salud posee una vertiente empresarial conocida como industria farmacéutica, que se dedica a la fabricación, preparación y comercialización de productos farmacéuticos para el tratamiento y la prevención de enfermedades. En España, esta industria genera un gran volumen de ventas y posee una de las mayores tasas de productividad a nivel mundial, además de constituir una fuente de empleo cualificado, estable y diverso.

Cabe mencionar que un gran número de empresas farmacéuticas realizan tareas de investigación y desarrollo (I+D), sector sobre el que se llevan a cabo grandes inversiones de capital. En España, la industria farmacéutica lidera las inversiones en I+D y se presenta como el sector que más porcentaje de facturación dedica a este tipo de actividades. No obstante, en los últimos años, tanto la inversión pública en I+D como el número de empresas innovadoras se han visto reducidos considerablemente y se encuentran muy por debajo de los estándares europeos.

Statista proporciona acceso a diversas estadísticas relacionadas con la salud y la industria farmacéutica organizadas en diferentes categorías y subcategorías que abordan aspectos fundamentales del sector, como los métodos de prevención y tratamiento de enfermedades; la distribución de hospitales, farmacias y médicos; la producción de medicamentos; la gestión de la sanidad pública y privada; y la asistencia y cuidados para la salud.

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