Estadísticas y datos de mercado de la industria de la tecnología y las telecomunicaciones

El concepto de telecomunicación puede definirse como la transmisión y recepción a distancia de palabras, sonidos, imágenes o datos, en forma de impulsos o señales de diversa naturaleza, mediante el uso de medios electrónicos y/o tecnológicos. El término engloba, por tanto, todas las formas de comunicación a distancia, incluyendo la telefonía, la radio, la televisión y la computación.

Todo sistema de telecomunicaciones está integrado por al menos tres elementos fundamentales: un transmisor (que codifica o transforma el mensaje), un medio de transmisión (que envía el mensaje codificado) y un receptor (que debe disponer de un mecanismo de decodificación capaz de recuperar el mensaje dentro de ciertos límites de degradación de la señal). Estos tres elementos, así como la propia historia de las telecomunicaciones, han experimentado un meteórico desarrollo, tanto a nivel tecnológico como económico, durante los últimos dos siglos.

Desde el punto de vista tecnológico, poco o nada queda ya de las primigenias formas de telecomunicación y las que han sobrevivido han visto modificadas sus formatos, funcionalidades y servicios de manera considerable. Un claro ejemplo de ello es la telefonía móvil, cuya utilización se ha expandido masivamente en detrimento de la telefonía fija, hasta alcanzar en 2015 en torno a las 109 líneas por cada cien habitantes y un volumen de ingresos superior a los 5.000 millones de euros.

Esta nada despreciable cifra es sólo la punta del iceberg de una industria que movió en España más de 30.000 millones de euros durante 2014. Y es que, desde el punto de vista económico, cabe mencionar que el volumen de facturación mundial del sector se cuenta en millones y sólo el negocio de la venta de teléfonos smartphone en el mundo generó más de 400.000 millones de dólares durante 2015, con un total de terminales vendidas al cliente final superior a los 1.400 millones.

Un caso similar es el protagonizado por la radio y la televisión. El Apagón Analógico, finalizado en 2010, dio paso una nueva Televisión Digital Terrestre (TDT) y abrió una ventana hacia nuevas formas de contratar y disfrutar de contenidos audiovisuales diversos, más allá de los tradicionales televisores o aparatos de radio: es la era del entretenimiento móvil, un área en el que Internet tiene mucho que ofrecer.

Internet ha sido, sin lugar dudas, uno de los grandes propulsores de las telecomunicaciones y de las empresas ligadas al sector, ya que propicia la creación e implementación de hardware y software, paralelamente a su propio desarrollo. Aplicaciones, antivirus, bloqueadores de publicidad y otros muchos programas informáticos no habrían visto la luz sin Internet. De igual forma, empresas como Apple no hubieran experimentado una nueva primavera sin dispositivos iOs, mientras que otras como IBM no habrían logrado sobrevivir sin reinventarse y adaptarse a las nuevas necesidades tecnológicas de hogares y empresas.

En el sector business, las empresas necesitan tecnologías y procesadores cada vez más eficaces para almacenar y gestionar crecientes volúmenes de información. Asimismo, y fruto de la descentralización, requieren del uso de servicios de computación en la nube, como por ejemplo SaaS, un modelo de distribución de software en el que las aplicaciones son alojadas por una compañía o proveedor de servicio y puestas a disposición de los usuarios a través de Internet u otras redes.

A nivel particular, y a pesar del acusado descenso de las cifras de ventas de la electrónica de consumo en España, los hogares siguen demandando nuevos y sofisticados aparatos de reproducción, grabación o entretenimiento, ya sean televisores 4K, dispositivos móviles ultraligeros o videojuegos, que ofrezcan experiencias cada vez más sofisticadas.

En resumen, la industria de las telecomunicaciones deberá seguir evolucionando en un entorno cambiante y afrontar problemas como la guerra de precios, el impacto de las políticas europeas o las nuevas demandas del mercado si quiere mantenerse en la cresta de la ola. Para favorecer la comprensión de un sector tan dinámico, Statista pone a su disposición estadísticas actualizadas y clasificadas en seis categorías que abarcan desde las cifras generales del sector –facturación, consumo o número de empresas- hasta datos concretos relacionados con los diferentes actores, sus estrategias o sus escenario de actuación.


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