La energía nuclear en España - Datos estadísticos
España, por el momento, camina en dirección opuesta. Ni la aprobación en febrero de 2025 de una proposición no de ley para postergar el cierre de las siete instalaciones activas ni los avisos de las empresas ligadas al sector sobre las consecuencias de su desmantelamiento prematuro —que pasan por la dependencia energética de otros países y el encarecimiento hasta en un 30% del precio de la luz— han disuadido al Gobierno de Pedro Sánchez de su intención de clausurar toda actividad nuclear en territorio nacional de cara a 2035.
Situación actual en España
Actualmente, España dispone de siete reactores nucleares operativos, que suman una potencia instalada total de aproximadamente 7.400 megavatios y registran en promedio un factor de operación del 87,91%, con un factor de disponibilidad del 88,51%. En cuanto al factor de carga, es decir, el cociente entre la energía real generada en un periodo de tiempo y la que se hubiera generado trabajando a plena carga, este asciende al 83,91%; una cifra que representa un descenso de casi cuatro puntos porcentuales respecto a 2023. A pesar de este decremento, las centrales nucleares proporcionan en torno al 20% de la energía eléctrica bruta generada en España, lo que convierte a esta fuente en la segunda que más aporta al sistema eléctrico en términos de producción, solo por detrás de la eólica. A nivel individual, la central de Cofrentes fue la de mayor peso en 2024, liderando el podio de todos los índices. Así, es la que con mayor factor de disponibilidad, carga y operación contó, además de ser la que más energía eléctrica bruta produjo, seguida por la de Vendellós.El sentir de los españoles sobre la energía nuclear
Una gran mayoría de españoles se muestra afín al reemplazo de la energía nuclear por otras como las renovables a largo plazo (solo un cuarto de la población está en desacuerdo con el cierre de los reactores), sin embargo, existe ciertamente una brecha significativa entre quienes abogan por seguir con la estrategia planeada hasta 2035 y aquellos que prefieren un aplazamiento ante el escenario político actual.Pero ¿por qué desagrada tanto este tipo de energía a pesar de garantizar el suministro eléctrico y no emitir gases de efecto invernadero? Entre la pila de argumentos esgrimidos, que pasa por los efectos de la radiación ionizante o la posibilidad de otro desastre nuclear del calibre de los de Chernóbil (1986) o Fukushima (2011), hay uno que destaca sobre el resto debido al conflicto de intereses que conlleva: el almacenado temporal y permanente de los residuos.
Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y del Consejo de Seguridad Nacional (CSN), el número total de elementos de combustible y residuos radioactivos de alta actividad almacenados en las centrales nucleares a finales de 2023 ascendía a 17.714. De ellos, 14.513 se hallaban en piscinas y 3.201 en contenedores en los Almacenes Temporales Individualizados (ATI) e incluían, respectivamente, 4.403 y 1.195 toneladas de uranio. Con posterioridad, este tipo de residuos será almacenado permanentemente en un Almacén Geológico Profundo (AGP).
Por comunidades, Andalucía —concretamente, el centro de almacenamiento cordobés de El Cabril—, albergaba ese mismo año mayor cantidad de residuos que ninguna otra autonomía (en su mayoría residuos de media, baja y muy baja actividad), con una diferencia hasta 14 veces superior respecto a Cataluña, que le sigue en el ranking con un total de 4.330 metros cúbicos.