Entre reuniones, correos y pausas para el café, el amor también puede florecer en la oficina. Según una encuesta realizada por Bumeran en Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, el 53% de los trabajadores encuestados se enamoró en el trabajo, y de ellos, el 77% tuvo la fortuna de ser correspondido.
El estudio revela que el 32% de los encuestados tuvo una relación formal con un compañero de trabajo, mientras que un 27% salió algunas veces sin llegar a algo serio. Además, el 17% formó una familia con alguien conocido en el ámbito laboral. Vivir en pareja o casarse con alguien del trabajo también es una realidad para muchos. Según los resultados, el 14% de los encuestados llegó a convivir con su pareja conocida en el entorno laboral, mientras que el 10% llevó la relación hasta el matrimonio.
Al ser consultados acerca de cómo perciben que puede afectar el desempeño laboral el hecho de tener una relación amorosa con alguien del trabajo, el 40% nombró un posible "impacto en la reputación de los involucrados", seguido por un 20% que opina que se pueden generar "distracciones frecuentes". En cuanto a qué inconvenientes se enfrentaron, el 46% nombra el hecho de que los directivos de la compañía no avalen las relaciones amorosas en el trabajo y el 31% menciona "rumores o comentarios entre compañeros de trabajo". En cuanto al impacto positivo de este tipo de relaciones, el 44% asegura que mejoró su motivación, el 13% tuvo apoyo emocional y el 9% vio incrementada su productividad y redujo el estrés laboral.
A pesar de las preocupaciones que pueden surgir sobre la dinámica profesional y el posible impacto en el desempeño laboral, muchas empresas han adoptado políticas flexibles respecto a las relaciones amorosas en el trabajo. La clave está en mantener el profesionalismo y separar la vida sentimental de las responsabilidades laborales.